Jue. Jun 23rd, 2022


“Que una gestante enferme con el SARS-CoV-2 no quiere decir que el bebé va a nacer con la enfermedad, pues no se ha comprobado la transmisión vertical del virus, pero este sí influye en la evolución del feto y en el posterior desarrollo del infante”, precisó la publicación del MINSAP, según reseña Cubanet.

Las muertes de los menores de un año se debieron, en su mayoría, al nacimiento prematuro, el bajo peso al nacer y el retardo en el crecimiento uterino.

“Hemos mantenido una tasa de mortalidad infantil por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos en los últimos años, y era el propósito propuesto para estos últimos dos años. No cumplir con ello nos duele por la sensibilidad que implican nuestros niños”, precisó el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda.

En cuanto a la mortalidad materna, se reportaron 175 defunciones, para una tasa total de 176,6 por 100 mil nacidos vivos.

La causas fundamentales fueron la neumonía relacionada con la COVID-19, seguida por los fenómenos embólicos, las hemorragias obstétricas y la enfermedad cerebrovascular hemorrágica por hipertensión arterial.

La información precisa además que en 2021 se registraron 6.947 embarazadas y puérperas diagnosticadas con el virus, mientras que en 2020 se habían identificado 120.

“Los cambios en el patrón de contagio de estas mujeres se debieron a la entrada en el territorio nacional de variantes del SARS-CoV-2 con mayor carga viral”, explicó el MINSAP.

Los especialistas señalaron que en el 2022 será prioritario una atención especial a todo lo relacionado con el control del Riesgo Reproductivo Preconcepcional, a partir de la promoción de que la gestación ocurra en el momento más adecuado para la pareja y se reforzará la labor de educación para la salud, dirigida de manera particular a las adolescentes, ya que el embarazo en estas edades es un riesgo tanto para la madre como para el bebé.





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