Vie. Jun 24th, 2022


Los precios de la energía subieron 29,3% y los de los alimentos 6,3%, según el índice CPI (IPC). Si se excluyen estos sectores volátiles, la inflación subyacente alcanzó 5,5%, su nivel más alto desde febrero de 1991.

Las consecuencias para los consumidores y contribuyentes

La inflación, que economistas liberales, incluyendo los de la Casa Blanca y de la Reserva Federal, consideraban como un fenómeno transitorio, se ha convertido en el «enemigo público número uno».

El objetivo inflacionario de la Fed se ubica en 2% anual, muy por debajo del registro recientemente publicado de 7.1%.

La inflación se desaceleró muy levemente en diciembre en comparación a noviembre, al 0,5% frente al 0,8%, según el índice de precios al consumidor del Departamento de Trabajo.

Pero la inflación subyacente fue mayor en ese mismo mes que en noviembre (0,6% frente a 0,5% respectivamente).

El índice que mide los precios de la energía, «retrocedió en el último mes del 2021» y terminó así con «una larga serie de alzas», destacó el comunicado oficial.

En diciembre fueron sobre todo los precios de la vivienda y los autos usados los que más aumentaron. Los productos alimentarios «también contribuyeron» al alza «aunque escalaron menos que en los últimos meses», reveló el informe sobre la alarmante inflación.

El desajuste causado entre la oferta y demanda

La variante ómicron de coronavirus se unió a la política económica errática de la administración Biden y podría hacer subir más los precios.

El gobierno de Biden ha causado una inflación superior al 7%, escasez, enorme gasto presupuestario federal, altos precios de todos los productos y bienes de consumo, además se enfrenta al fallido acuerdo nuclear con Irán, la desastroza salida de Afganistán, la crisis humanitaria y de seguridad nacional en la frontera sur, la crisis diplomática con Francia, la promesa incumplida de controlar la pandemia, entre otros desajustes que los republicanos han calificado como la [falta de liderazgo de Biden y su notable incapacidad presidencial]».

El alto número de infecciones ha llevado a los trabajadores a permanecer varios días aislados con síntomas de una gripe común. Durante décadas las ha habido muchísimo más severas y graves; ninguna economía se paralizó por tales motivos sanitarios.

Los medios liberales de comunicación y los gobiernos, entre ellos el de EEUU, siguen en su campaña de atemorizar a la población e incrementan las crisis económicas en cada país, golpeando la producción y entrega de productos, lo cual afecta a su vez la demanda y eleva los precios.

La Reserva Federal y el Tesoro restaron importancia durante 10 meses a la crisis inflacionaria

El presidente de la Fed, Jerome Powell, quien tendrá un segundo mandato al frente del Banco Central, prometió -después de 11 meses ignorando la crisis inflacionaria- actuar si la inflación récord persiste en el segundo semestre del año. El organismo está dispuesto a aumentar sus tasas más de lo esperado.

Si el empuje inflacionario continúa más allá de la mitad del 2022, «reaccionaremos en consecuencia», aseguró Powell, quien junto a la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, criticaron a los economistas independientes y conservadores que alertaron desde enero que las medidas del gobierno de Biden traerían serias consecuencias para la economía y una fuerte inflación.

«La vuelta a la normalidad llevará tiempo», advirtió sin embargo, en momentos en que las tasas de referencia del organismo están cerca de cero. Para asegurar una expansión sostenible de la economía, debemos tener estabilidad de precios», continuó Powell en sus declaraciones a los legisladores.

Powell atribuyó la mayor parte del aumento de la inflación a un «desajuste» entre la oferta y la demanda causado por las disrupciones en la cadena de suministro.

Y enfatizó que recuperar la estabilidad de precios es prioritario para la Fed, después de 11 meses restando importancia a los niveles de inflación.

Las desacertadas medidas de la administación Biden

Las medidas de la actual administración Biden contra la industria de los combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón y otros derivados) desató la crisis de precios de productos por la escasez de empleados, suministros, altos costos de producción y de transporte en casi todos los sectores.

Todo lo anterior desestabilizó la economía de EEUU junto a 68 órdenes ejecutivas para desarticular los avances económicos logrados por el expresidente Donald Trump y su respaldo a la industria petrolera y sectores productivos.

Desde finales de julio del 2020, la economía estadounidense comenzó una recuperación sólida y estable y con una inflación controlada, que apenas se mencionaba por su bajo nivel. El retroceso comenzó con la llegada al poder de la nueva administración y la imposición de desacertadas políticas económicas y políticas.

El titular de la Fed describió además una economía con un mercado laboral que se recupera «increíblemente rápido» de la crisis causada por la pandemia, porque aún quedan sin cubrir 10 millones de puestos de trabajo debido a la desestimulación laboral creada por el gobierno federal con ayudas innecesarias.

En diciembre, el desempleo en Estados Unidos cayó a 3,9%, volviendo a acercarse a su nivel previo a la pandemia (3,5%), observó, aunque reconoció que el regreso al trabajo de algunas personas sigue siendo difícil a pesar del gran número de vacantes.

Los salarios más altos que ofrecen numerosos empleadores, en serios aprietos para cubrir vacantes de empleo o mantener a sus trabajadores, también alimentan la alta inflación.

lmorales@diariolasamericas.com





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