Dom. Jun 26th, 2022


Desde hace mucho tiempo existe preocupación por la información que la comunidad de inteligencia recopila dentro de Estados Unidos, en parte debido a previas violaciones a los derechos civiles.

La CIA y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus iniciales en inglés) tienen una misión en el extranjero y, por lo general, tienen prohibido investigar a los ciudadanos o empresas estadounidenses. Sin embargo, la extensa recopilación de comunicaciones extranjeras por parte de las agencias de espionaje a menudo intercepta incidentalmente mensajes y datos de estadounidenses.

Las agencias de inteligencia están obligadas a tomar medidas para proteger la información de Estados Unidos, como censurar los nombres de cualquier estadounidense de los informes, a menos que se consideren relevantes para una investigación. El proceso de eliminar las censuras se conoce como “desenmascaramiento”.

La CIA dijo el viernes que el programa mencionado por los senadores y otro revelado esta semana corresponden a “depósitos de información sobre actividades de gobiernos extranjeros y ciudadanos extranjeros”. En un comunicado, la agencia dijo que los programas fueron mantenidos en secreto para impedir que adversarios los pusieran en riesgo.

La agencia también dijo que mantuvo a los miembros de las comisiones legislativas de supervisión “totalmente informados y actualizados de sus actividades secretas en relación con estos dos programas”.

“En el curso de cualquier compilación legal, la CIA podría obtener información incidentalmente sobre estadounidenses que están en contacto con ciudadanos extranjeros”, señaló la agencia en un comunicado. “Cuando la CIA obtiene información sobre estadounidenses, salvaguarda esa información de acuerdo con procedimientos aprobados por el secretario de Justicia, que restringen la capacidad de la CIA para compilar, retener, utilizar y diseminar la información”.

La CIA publicó una serie de recomendaciones censuradas sobre el programa emitidas por un panel de supervisión conocido como Junta de Supervisión de la Privacidad y las Libertades Civiles. Según el documento, una casilla emergente advierte a los analistas de la CIA que utilizan el programa que la búsqueda de cualquier información sobre ciudadanos estadounidenses u otras personas cubiertas por las leyes de privacidad requiere un propósito de inteligencia extranjera.

“Sin embargo, no se exige a los analistas que registren la justificación de sus consultas”, señaló la junta.

Documentos adicionales dados a conocer el jueves también revelaron detalles limitados sobre un programa para recolectar datos financieros del grupo Estado Islámico. Dicho programa también ha captado incidentalmente algunos registros de estadounidenses.

Tanto Wyden como Heinrich llevan tiempo presionando para que las agencias de inteligencia sean más transparentes. Hace casi una década, una pregunta que Wyden planteó al jefe de espionaje de la nación presagió revelaciones cruciales sobre los programas de vigilancia de gran escala de la NSA.

En 2013, Wyden le preguntó al entonces director de Inteligencia Nacional James Clapper si la NSA recolectaba «algún tipo de información sobre los millones o cientos de millones de estadounidenses”. En un principio, Clapper respondió: “No”. Posteriormente aclaró: “No deliberadamente”.

El exadministrador de sistemas Edward Snowden reveló meses después que la NSA tuvo acceso a una enorme cantidad de datos a través de compañías estadounidenses de internet y cientos de millones de registros de llamadas de proveedores de servicios de telecomunicaciones. Dichas revelaciones desataron una controversia a nivel mundial y dieron pie a nuevas leyes en el Congreso.

Clapper posteriormente se disculparía en una misiva enviada a la Comisión de Inteligencia del Senado, en la que describió su respuesta a Wyden como “obviamente equivocada”.

Según la carta de Wyden y Heinrich, el programa de recolección masiva de la CIA opera fuera de las leyes que el Congreso aprobó y reformó, pero bajo la autoridad de la Orden Ejecutiva 12333, el documento que rige a grandes rasgos la actividad de la comunidad de inteligencia y que el presidente Ronald Reagan firmó por primera ocasión en 1981.

“Es crucial que el Congreso no legisle sin conocimiento de un (…) programa de la CIA, y que el público estadounidense no sea engañado para creer que las reformas a cualquier legislación de reautorización abarcan por completo la recolección de sus registros por parte de la comunidad de inteligencia”, escribieron los senadores en su carta. La parte previa a “programa de la CIA” estaba censurada en la carta.

Las agencias de inteligencia están sujetas a lineamientos en el manejo y destrucción de datos de estadounidenses. Estas leyes y directrices que rigen la actividad de inteligencia han evolucionado con el paso del tiempo en respuesta a relevaciones anteriores de espionaje a nivel doméstico.

El FBI espió al movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y grabó en secreto algunas de las conversaciones del doctor Martin Luther King. En la llamada Operación Caos, la CIA investigó si el movimiento que se oponía a la Guerra de Vietnam estaba vinculado con países extranjeros.

“Estos reportes plantean serios cuestionamientos sobre los tipos de información que la CIA acumula en masa y la manera en que la agencia explota esta información para espiar a los estadounidenses”, dijo en un comunicado Patrick Toomey, abogado de la Unión Americana de Libertades Civiles. “La CIA realiza estas extensas actividades de espionaje sin ninguna aprobación de la corte y con mínimas o nulas salvaguardas del Congreso”.





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