Sáb. Jun 25th, 2022


En el tercer día de la invasión lanzada el jueves por el presidente ruso, Vladimir Putin, los habitantes de Kiev vivieron al ritmo de las sirenas y buscaron refugio en los sótanos y las estaciones de metro para ponerse al abrigo de las explosiones.

El ejército ucraniano anunció que había rechazado el asalto y que seguía luchando contra «grupos de saboteadores» rusos infiltrados.

Un total de 198 civiles ucranianos murieron y 1.115 resultaron heridos desde el inicio de la ofensiva, indicó por la mañana el ministro de Salud de Ucrania, Viktor Liashko.

El Ministerio de Defensa ruso informó que Rusia disparó misiles de crucero contra objetivos militares y ordenó «ampliar la ofensiva en todas las direcciones», alegando que Ucrania «rechazó» entablar negociaciones.

El ejército ruso tomó además «el control total de la ciudad de Melitópol» (sur), agregó.

Según el ministerio de Defensa, las fuerzas separatistas de los territorios de Donetsk y Lugansk (este), apoyadas por Rusia, ganaron terreno. Esta afirmación no ha podido ser verificada por fuentes independientes.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, juró que su país no se rendiría ante el Kremlin.

«Solo decimos y hacemos una cosa: lucharemos hasta liberar nuestro país», dijo el mandatario de 44 años en un video.

Un alto cargo del Pentágono afirmó que Rusia parece «cada vez más frustrada» por la firme resistencia del ejército ucraniano.

Las manifestaciones se prosiguieron en todo el mundo contra la guerra y en la propia Rusia más de 3.000 personas fueron detenidas desde el jueves por participar en esas protestas, según la oenegé OVD-Info.

La ofensiva militar provocó el desplazamiento de decenas de miles de personas, dentro de Ucrania y en dirección a los países vecinos.

Cerca de 116.000 ucranianos abandonaron ya el país, según la ONU.

En Mostyska, una ciudad cerca de la frontera con Polonia, miles de ucranianos formaban una cola de 20 kilómetros esperando ingresar e ese país de la Unión Europea (UE), constató un periodista de AFP.

«Llevamos aquí mucho tiempo, puede que seis o siete horas ya, es de locos (…). No quiero dejar mi país pero, por los invasores, tengo que huir», dijo Tamara Kulman, de 34 años.

Grecia indicó que al menos diez personas de la minoría griega de Ucrania resultaron «asesinados» en bombardeos aéreos rusos contra aldeas del sudeste del país.

Kiev sigue asediado por el Ejército de Rusia en el tercer día de la invasión. Las explosiones y los enfrentamientos suceden en la capital de Ucrania, mientras las alarmas antiaéreas siguen sonando para pedir a los ciudadanos que se cobijen en los refugios.

El presidente del país europeo, Volodymyr Zelenskyy, rechazó una oferta de ser evacuado e insistió en que se quedaría. “La lucha está aquí”, señaló.

De hecho, varios medios de prensa europeos reportan que la capital ucraniana, en el punto de mira del agresor ruso, Vladímir Putin, tal como advirtió Estados Unidos, amaneció con tiroteos y detonaciones en algunas calles tras una noche en la que la explosiones no cesaron.

No estaba claro hasta dónde han avanzado los soldados rusos. Las autoridades ucranianas reportaron algunos éxitos en su defensa, pero los combates continuaban en la capital. Las escaramuzas registradas en las afueras sugerían que pequeñas unidades rusas estarían intentando abrir camino para el grueso del contingente.

Rusia sostiene que su ofensiva está dirigida únicamente a objetivos militares, pero la mayor guerra terrestre en Europa desde la Segunda Guerra Mundial ha causado bajas y heridos civiles, tanto en zonas rurales como en ciudades de Ucrania.

Un misil alcanzó un edificio de departamentos en el extremo suroccidental de Kiev, cerca de uno de sus dos aeropuertos comerciales, dijo el alcalde Vitali Klitchsko. El proyectil provocó un agujero en uno de los laterales del inmueble y destrozó viviendas en varios pisos. Según un rescatista, seis civiles resultaron heridos.

El alcalde amplió el toque de queda decretado hace dos días desde las 17:00 hasta las 08:00 horas (antes iba de 22:00 a 07:00) con efecto inmediato.

“Todos los civiles que estén en la calle durante el toque de queda serán considerados miembros de los grupos de reconocimiento y sabotaje del enemigo”, aseguró Klitschko.

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Un soldado ucraniano toma agua junto a granadas y restos de camiones militares calcinados, en una calle de Kiev, Ucrania, el 26 de febrero de 2022.

Un soldado ucraniano toma agua junto a granadas y restos de camiones militares calcinados, en una calle de Kiev, Ucrania, el 26 de febrero de 2022.

AP /Efrem Lukatsky

El conflicto ha llevado a cientos de miles de ucranianos a abandonar sus casas. Funcionarios de Naciones Unidas dijeron que más de 120.000 huyeron a Polonia, Moldavia y a otras naciones vecinas, y apuntan que la cifra podría llegar a los cuatro millones si la situación empeora.

Los enfrentamientos callejeros del sábado siguen a dos días de combates que causaron cientos de fallecidos y destrozaron puentes, escuelas y edificios residenciales. Los funcionarios estadounidenses creen que el presidente ruso, Vladimir Putin, está decidido a derrocar al gobierno de Ucrania y a reemplazarlo con su propio régimen.

En la confusión de la guerra, no estaba claro qué partes del país están bajo control ucraniano y cuáles están en manos rusas. Pero tanto las autoridades ucranianas como las occidentales han asegurado que el ejército ha logrado ralentizar el avance ruso.

El asalto representó el esfuerzo más audaz de Putin hasta la fecha para redibujar el mapa mundial y revivir la influencia de Moscú en la época de la Guerra Fría. La ofensiva desencadenó una oleada de esfuerzos internacionales para poner fin a la invasión, incluyendo sanciones directas al líder ruso.

Zelenskyy ofreció nuevas garantías el sábado de que el ejército hará frente a la invasión. En un desafiante video grabado en una calle en el centro de Kiev, dijo que seguía en la ciudad y desmintió las afirmaciones de que los soldados ucranianos depondrían las armas.

“No vamos a abandonar las armas. Protegeremos el país”, afirmó. “Nuestra arma es nuestra verdad, y nuestra verdad es nuestra tierra, nuestro país, nuestro hijos. Y lo defenderemos”.

En otra grabación más tarde en el día, el mandatario aseguró que el plan de Moscú para tomar la capital ucraniana rápido e instalar un gobierno pantalla no había tenido éxito. En un emotivo discurso, acusó a las fuerzas rivales de atacar zonas civiles e infraestructuras.

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Un soldado pasa junto a vehículos blindados ucranianos que forman una barricada en una calle de Kiev, Ucrania, el 26 de febrero de 2022.

Un soldado pasa junto a vehículos blindados ucranianos que forman una barricada en una calle de Kiev, Ucrania, el 26 de febrero de 2022.

AP /Efrem Lukatsky

El paradero Zelenskyy era un secreto desde que el jueves dijo durante una conversación con líderes europeos que él era el objetivo número uno de Rusia y que podrían no volver a verlo con vida.

El gobierno estadounidense le pidió el sábado que abandonase Kiev, pero el político rechazó la oferta, según un alto funcionario de la inteligencia estadounidense con conocimiento directo de la conversación. El funcionario dijo que el presidente ucraniano afirmó que “la lucha está aquí” y que necesitaba munición antitanque, no “un viaje”.

Por su parte, el ministro ucraniano de Salud reportó el sábado que 198 personas, incluyendo tres niños, fallecieron y más de 1.000 resultaron heridas desde el inicio de la ofensiva. No estuvo claro si el dato incluía tanto las bajas civiles como las militares.

Las autoridades ucranianas afirman que cientos de efectivos rusos han muerto en los primeros días de combates, pero Moscú no ha ofrecido datos al respecto.

Estados Unidos y otras potencias globales impusieron las sanciones más duras a Rusia mientras la invasión repercutía en la economía y en el suministro energético global, amenazando con afectar aún más a la población de a pie. Las competiciones deportivas tomaron medidas para castigar a Rusia, y el popular concurso de la canción Eurovisión vetó su participación en las finales de mayo en Italia.

A pesar de todo, Rusia se mantuvo impasible y vetó una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que le exigía que frenase el ataque a Ucrania y retirase las tropas de inmediato. Aunque era una respuesta esperada, Washington y sus aliados alegaron que el esfuerzo evidenciaría el aislamiento internacional de Moscú. El resultado — 11 votos a favor, uno en contra y las abstenciones de China, India y Emiratos Árabes Unidos — mostró una oposición significativa pero no total a la invasión rusa a su vecino, un país más pequeño y militarmente más débil.

La OTAN, por su parte, decidió por primera vez movilizar a parte de su fuerza de respuesta para proteger a sus miembros en el este de Europa. La alianza no dijo cuántos soldados enviará, pero señaló que sería un operativo terrestre, marítimo y aéreo.





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