Sáb. Jun 25th, 2022


La legación redujo su personal al mínimo en septiembre de 2017, debido a misteriosos incidentes de salud, descritos como ataques sónicos, que afectaron a sus diplomáticos en 2016 y 2017 y que después se reportaron en otras embajadas del mundo. Se trata de un hecho misterioso que EEUU sigue investigando.

El cierre del consulado fue una gran golpe para los cubanos que se vieron obligados a viajar a un tercer país, como Colombia y Guyana, para solicitar el documento.

Zúñiga-Brown explicó que en principio el consulado solo programará citas para visas de inmigrantes a aquellas personas que hayan presentado su documentación completa, pero que en el período de transición «el principal lugar de procesamiento para los solicitantes» de visados será Georgetown, Guyana.

En las calles de La Habana, las personas esperaban la noticia.

La interrupción de servicios consulares «afectó a mucha gente económicamente» porque «la visa se sacaba allá en Guyana», dijo Nélida Bartolón, una trabajadora económica de 48 años.

«Es mejor que se saque aquí, los cubanos no tienen que gastar tanto dinero para ir a sacar la visa», sopesa esta cubana, estimando que el 98% de sus connacionales están interesados en el anuncio.

«Mariel silencioso»

La isla enfrenta su peor crisis económica en casi 30 años por los efectos de la pandemia y las sanciones de Estados Unidos. Una gran cantidad de cubanos busca emigrar, especialmente a través de Centroamérica, para llegar a la frontera estadounidense.

Para el politólogo cubano Rafael Hernández, la «deliberada» interrupción del acuerdo migratorio con Cuba, que prevé 20.000 visas anuales a cubanos, ha provocado en cuatro años «una especie de Mariel silencioso», dijo refiriéndose al puerto por el que en 1980 salieron hacia Estados Unidos unas 125.000 personas.

Los cubanos indocumentados en territorio estadounidense se incrementaron de 21.000 en 2019 a 40.000 en 2020, precisó el politólogo.

Con la llegada de Trump a la Casa Blanca en enero de 2017, la relación diplomática entre Cuba y Estados Unidos se enfrió, tras el boom alcanzado con su antecesor Barack Obama, quien en 2015 restableció los vínculos, rotos desde 1961.

El régimen castrista esperaba que con la llegada de Joe Biden en 2021 las cosas mejoraran. No fue así.

«Ningún gesto de mejoramiento»

Michael Shifter, presidente del centro de análisis Diálogo Interamericano, coincide en que «sería un error interpretarlo como el inicio de una apertura significativa hacia la isla».

Es una decisión respaldada por republicanos y demócratas que «no tiene costo político para la administración de Biden», indica.

Washington mantiene las críticas a La Habana por los encarcelamientos a manifestantes de las protestas que estallaron en la isla el 11 de julio al grito de «Tenemos hambre» y «Libertad», dejando un muerto, decenas de heridos y 1.377 detenidos, según la ONG de derechos humanos Cubalex.

«No es ningún gesto de mejoramiento de relaciones», según Shifter, que estima «difícil imaginar más cambios del gobierno (estadounidense) hacia Cuba» ante la posibilidad de que los demócratas pierdan el control de ambas cámaras del Congreso en las elecciones intermedias de noviembre.

Hernández lamenta que Washington se comporte como si no hubiera pasado nada y no vuelva a mencionar los ataques sónicos. «No están rectificando algo, ni reconociendo que cometieron ningún tipo de acción que vulneraba no solo al acuerdo migratorio, sino los interesas de los cubanos», señala.

«La seguridad de nuestro personal es sumamente importante», dijo un alto funcionario de la embajada, en referencia a los empleados que regresan a la isla.

Los servicios de inteligencia estadounidenses señalaron en enero que de los cientos de casos reportados como «ataques sónicos», que acuñaron el nombre de «síndrome de La Habana», una veintena no tenía explicación médica o ambiental convencional.





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