Mié. Jun 22nd, 2022


En Afganistán, los talibanes controlan la producción. Miles de adictos a la heroína vagan por las calles del país sin que nadie logre poner freno a la escalada de consumo. Desde los laboratorios, el derivado de la planta adormidera se traslada mayoritariamente al Oeste, para dirigirse a Europa vía Irán y Turquía. La segunda ruta transita hacia el Sur (por Pakistán) para su salida en embarcaciones típicas del Océano Índico para bordear África. En todos los países citados -salvo, tal vez, Turquía-, los dependientes del caballo se cuentan por millones.

Guardia Civil

Para alcanzar España, la más dañina de las drogas cruza un sinfín de pasos fronterizos por carretera. De Irán llega a Turquía, donde los babas (padrino, en turco) toman el control de los cargamentos. En Estambul sellan alianzas con narcotraficantes de todo el continente que ya tienen sus propias ‘oficinas’ repartidas por los distintos países. En España, y en Galicia, hay turcos de segunda generación que continúan el negocio que iniciaron sus padres en los dramáticos años 80 y 90. Junto a ellos, y a su servicio, se sitúan los distribuidores. Traficantes de mediana escala que colocan el caballo en el territorio, muchas veces a través de poblados gitanos.

En este complicado puzzle en el que la droga llega en coches, autobuses o camiones después de atravesar la Ruta de Los Balcanes y, casi en todos los casos, hacer una escala obligada en Holanda, en la última década se han hecho fuertes como transportistas las redes criminales albanesas, que, como las turcas, ya se han instalado en España para delinquir.

Diario de Pontevedra

Todos los ingredientes citados confluirán a partir de este viernes en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, que acoge un macrojuicio, el primero de 2022, con 17 acusados por delitos contra la Salud Pública en su modalidad de tráfico de sustancias que causan un grave daño, en este caso, heroína. El fiscal, que pide penas que suman más de 100 años de prisión, tiene ante sí el reto de acreditar la intervención de cada cual en el negocio. Para ello cuenta con la detallada investigación del Equipo Contra el Crimen Organizado de Galicia (ECO Galicia) de la Unidad Central Operativa (UCO), que desarrolló todas las pesquisas en torno a un grupo de personas afincadas en distintas localidades del Sur de Pontevedra que recibían la droga de proveedores turcos y albaneses y la colocaban en el mercado ilícito no solo de la Comunidad Autónoma, sino también de Portugal.

1. Los proveedores

Turcos. Las redes criminales de Estambul disponen de oficinas fijas en las principales ciudades españolas para la recepción y posterior distribución de opiáceos a gran escala. El núcleo más arraigado se halla en Madrid. En el entorno de la capital se gestan los grandes negocios de heroína (también en Barcelona, aunque en menor medida). En el caso de la organización que se juzga esta semana en Pontevedra, los narcos se aprovisionaban a través de una de estas células del centro de España en contacto directo con un ciudadano turco afincado en Ourense que no comparecerá en la Audiencia tras haber fallecido. Como se ha dicho, los turcos reciben la droga desde la frontera de su país con Irán y, en ocasiones, por la vía de Armenia, más al Norte. Desde ese momento se convierten en dueños de la mercancía para su tránsito por Europa.

2. Los transportistas

Albaneses. También turcos y gallegos, pero los balcánicos son los grandes especialistas en este tipo tipo de sustancia estupefaciente. Individuos que se iniciaron en el crimen cometiendo robos en viviendas y prostituyendo, en ocasiones, a sus propias mujeres, comprobaron que el tráfico de drogas es más lucrativo y menos peligroso que las actividades citadas. Al menos en Europa. El viernes vuelven al Pazo de Xustiza de Pontevedra, donde ya se tiene un amplio conocimiento de sus actividades. Suelen encargarse del transporte de la heroína a través de Europa, vía Holanda. También están relacionados con los movimientos de varios kilos
en el territorio peninsular.

3. Los distribuidores

Gallegos. En este caso también hay un paraguayo, un portugués y un rumano, pero los traficantes de heroína a mediana escala en la Comunidad Autónoma suelen ser delincuentes ‘autóctonos’. Se relacionan directamente con turcos y albaneses, que les venden la droga a precios bajos. Pueden tener infraestructura para adulterarla y así obtener un mayor beneficio. La heroína es probablemente la sustancia que más se corta del mercado ilícito, habiéndose hallado en ocasiones con menos de un uno por ciento de pureza. Cangas do Morrazo y Vigo eran los puntos en los que se asentaban los que serán juzgados este viernes. En la ciudad olívica empleaban garajes alquilados para recepcionar la droga que les llegaba vía Madrid, por una parte, y como laboratorio para el corte: en uno de ellos se hallaron varias prensas hidráulicas, moldes, productos químicos y cinta de embalar, todo ello para procesar la sustancia estupefaciente y multiplicar los beneficios.

Guardia Civil

En el desarrollo de la operación desarrollada por el ECO Galicia, los guardias civiles concretaron una primera incautación de heroína en un vehículo. Una vez trasladado a la Comandancia pontevedresa fueron descubiertos tres paquetes, cada uno de ellos de medio kilo de droga. Ocurrió en julio de 2016. A finales de septiembre, la UCO tuvo conocimiento de un viaje a Madrid por parte de miembros de la organización para hacer acopio de droga. A su regreso, a la altura de A Cañiza, se hallaron otros seis paquetes de heroína en un vehículo, además de 2,5 kilos de sustancia de corte. En ese momento se detuvo a uno de los turcos que, además, presentó una documentación falsa simulando ser italiano. En noviembre, y tras un seguimiento hasta los garajes de Vigo, fueron hallados otros dos paquetes similares en uno de los coches de los investigados. En enero de 2017 se desarrolló la última fase del operativo, que incluyó detenciones y registros en las provincias de Pontevedra, Ourense y Madrid, con la incautación de más drogas, armas y teléfonos de última generación en aquel momento con los que establecían comunicaciones.

Por los hechos relatados, los investigados se exponen a penas que oscilan ente los cuatro años y medio de prisión (para el procesado con una menor implicación en lo ocurrido) hasta los 17 que solicita la Fiscalía para el principal investigado que, además, tiene a sus espaldas condenas por hechos similares. La Audiencia decidió programar para este viernes el inicio del turno de cuestiones previas que, dada la magnitud del juicio, se prevé muy largo.

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