Dom. Jun 26th, 2022


“Ser gay no es algo permanente, LGBT+ no es algo permanente, ni es algo negativo”, son las palabras que concretamente expresó la senadora estatal Ileana García en el pleno del Senado, cuando defendía su apoyo a la propuesta de ley aprobada que prohíbe a los maestros hablar sobre orientación sexual a niños menores de siete años.

“Es una responsabilidad de los padres tener esa conversación en casa con sus hijos a esa edad”, dijo la senadora republicana. Acto seguido, se refirió a la importancia de abordar el tema [de género o identidad sexual] en el ámbito legislativo. “Esta ley es un magnífico tópico de conversación. Precisamente es lo que hacemos como republicanos, practicar la democracia…”. Después, intentó mostrar su cercanía, tolerancia y respeto a las personas LGBT+, al decir: “No me gusta utilizar etiquetas. Al presentar a mi amigo, yo no digo, él es mi mejor amigo gay. Simplemente digo: Él es mi amigo. Tampoco digo, ella es mi tía lesbiana. Solo digo: Ella es mi tía”.

Fue más allá, cuando sostuvo: “Distingo a las personas por sus cualidades, no por su identidad o su sexualidad. Me considero una persona muy inclusiva. Mi círculo de amigos es plenamente LGBT+, pero yo no me fijo en eso. No hago política con eso”. Más adelante contó una experiencia transexual de un amigo de ella.

De sus palabras respetuosas, tolerantes y cercanas con la comunidad LGBT+, lo único que ha trascendido y le ha valido serias agresiones verbales, es que ella hizo mención del carácter variable del hecho de ser LGBT+.

La discusión

Planned Parenthood, líder de la educación sexual, plantea en uno de sus blogs educativos que “más allá de la identidad de género, la orientación sexual y las etiquetas, lo más importante es cómo te sientes tú. Puedes definirte como lo sientas en el momento, o puedes simplemente no definirte”. En otra parte afirma: “a veces la orientación sexual cambia con el tiempo y a veces se mantiene estable durante toda la vida”.

Por su parte, el Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental (COP-AO) indica que el género fluido es una identidad que se caracteriza porque la persona va variando, es decir, fluyendo entre dos o más identidades, por ejemplo, bigénero y agénero, o pueden ser identidades dentro del binarismo hombre/mujer o bien fuera de la idea normativa de hombre y mujer”.

Crear un monstruo

La senadora republicana considera que sus críticos “quieren convertir su imagen en la de un monstruo”. Por ello, la acusan de homofóbica e incluso de racista, “pero yo estoy en completo desacuerdo con cualquier tipo de discriminación”. “Cada ser humano tiene el derecho a ser respetado y tratado con dignidad. Eso es lo primero que aprendí en mi vida. Mi madre me enseñó a respetar al prójimo y proceder con dignidad. Esa es mi forma de ser y de obrar”, dijo la legisladora, que trabajó apoyando a las víctimas de trata humana.

Ley inclusiva

García se queja de haber recibido todo tipo de amenazas a través de las redes sociales. “Se me ha tildado de incitar a la violencia. Dicen que estoy en contra de los LGBT+, pero el verdadero objetivo es eclipsar lo que realmente estaba diciendo sobre la propuesta de ley, cuyos detractores, malintencionadamente, le cambiaron el nombre a “No digas Gay”, a pesar de que en ninguna parte la iniciativa legal hace referencia a la homosexualidad. Sin embargo, los medios de comunicación siguieron todos [la mayoría] repitiendo la mentira. En ese tipo de campañas, [los demócratas] lo hacen muy bien”, reconoció.

Dos papás, ok

“Nosotros [los republicanos] lo que aprobamos fue prohibir conversar de orientación sexual y de identidad de género con niños de Kindergarten hasta tercer grado. Sean hijos de un papá y una mamá, con dos papás o con dos mamás. A esas edades, son los padres quienes deben tener esa conversación con sus hijos, no el maestro”, recalcó.

“¿Qué pasa si un niño de cinco años, con dos papás, es cuestionado por un maestro heterosexual? Esa responsabilidad es exclusivamente de los padres. Nosotros protegemos el derecho de los progenitores a educar a sus hijos, sean heterosexuales o LGBT+”.

No al adoctrinamiento

Más adelante, expresó su temor al adoctrinamiento y a un sistema extremadamente paternalista que tome las riendas de la educación de los niños. “Nosotros queremos que prevalezcan los valores de cada familia, sean de padres heterosexuales u homosexuales”, insistió.

La senadora afirmó estar decepcionada, dijo que nunca pensó que el partido demócrata fuera a manipular así sus palabras. “Me siento completamente acosada y desilusionada. Me han entrevistado en algún medio local, pero no querían mis respuestas, buscaban infructuosamente que me manifestara en contra de la comunidad gay y de la afroamericana. A las personas hay que juzgarlas por sus actos, en mi caso, por las propuestas que he presentado y que pasaron el Pleno”.

Politización extrema

Alertó sobre el peligro de la politización extrema de todos los temas sociales, “que prefiramos elegir a personas que no sirvan a la comunidad. Es importante que miren el trabajo que hacen los funcionarios electos y no se dejen llevar por lo que dicen que han dicho. Miren a su alrededor y verifiquen. Estoy muy preocupada por el clima político que tenemos en el país. Cada día nos estamos encerrando más y estamos perdiendo nuestras libertades, junto con el sentido común. Es necesario que las personas despierten, estamos a punto de perder este país”.

También quiso dejar clara su convicción, “Ileana García está para servir, no para juzgar, no para condenar.”

Disculpas

A pesar de todo, García pide disculpas ante el colectivo LGBT+ “por el dolor que haya podido causar la imagen tergiversada de su persona, utilizada malignamente por los propulsores del odio y la cultura de la cancelación”

A la pregunta de cómo reaccionaría si su hijo le dijera que es homosexual, García contestó: Yo le diría que mientras él se sienta cómodo y sea feliz, eso es lo más importante para mí”.

La cultura de la cancelación tiene entre sus propósitos, retirar el apoyo a una persona que dijo o hizo algo ofensivo o cuestionable. Es una manifestación de odio público, un tipo de bullying grupal, en el que muchos individuos y medios se ponen de acuerdo para atacar o descalificar los puntos de vista de alguien hasta lograr su destrucción.

cmenendez@diariolasamericas.com

@menendezpryce





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