Mar. Jun 21st, 2022


A principios de este mes de marzo, en conferencia de prensa, usted anunció una reapertura de los procesos consulares en La Habana. ¿En qué estado se encuentra esta medida? ¿Ya tienen fecha para iniciar estos procesos?

Fue importante anunciar que íbamos a empezar el proceso. Yo les dije en esa ocasión que íbamos a tratar de mantenerlos al corriente del estatus, de cómo eso marchaba. Estamos en mejores condiciones ahora, y estamos tratando de que eso se haga próximamente. Hemos trabajado internamente, también con el gobierno cubano porque se trata de la apertura paulatina para que haya un proceso de visa de inmigrante. Son solo las visas de inmigrantes, no las visas de turismo o de estadía corta en los Estados Unidos.

No sabemos todavía exactamente cuándo se va a abrir, pero estamos más cerca de eso que antes. Empezaremos por el personal que tenemos aquí, vamos a aumentar ese personal con la anuencia del Estado para poder dar más visas.

Sin embargo, hay que recordar que Guyana va a seguir funcionando, y ya hay cubanos que tienen sus citas para las entrevistas en Guyana, eso se mantiene, y le rogamos al público cubano que si tiene una cita que acuda. Las personas que tendrán cita aquí en La Habana serán contactadas directamente por el Centro Nacional de Visas. Si la cita es en Guyana es importante que vayan allá, aunque sabemos que esto es difícil.

Estos procesos consulares se suspendieron a raíz de los ataques sónicos conocidos como “Síndrome de La Habana”. En ese entonces, el Secretario de Estado, Rex Tillerson, dijo que estos servicios solo se reanudarían si La Habana garantizaba la seguridad de los diplomáticos estadounidenses. ¿Ha habido una negociación con el gobierno de La Habana en ese sentido? ¿Cómo se va a garantizar la seguridad de estos diplomáticos?

Pensamos que es importante que la Convención de Viena se respete en su totalidad. En ese sentido, estamos trabajando para mantener la seguridad de nuestro propio personal y pensamos que hemos llegado a un punto en el que podemos expandir los procesos consulares, aunque sea paulatinamente, para tratar de dar más visas a los cubanos en un momento en el que entendemos muy bien que hay un éxodo. Los números no se conocen oficialmente, pero sí se sabe, por experiencia, por la vida aquí en la Isla, que muchos se están yendo, y es importante darles a ellos, al público cubano, una manera de poder tener salidas legales, ordenadas y seguras hacia los Estados Unidos desde La Habana. A eso estamos tratando de llegar, y creo que llegaremos próximamente.

Insisto, ¿cuál ha sido la negociación con La Habana en este sentido?

Lo que sí hemos expresado es que la seguridad de nuestro personal es lo más importante para el gobierno de los Estados Unidos, y lo hemos dicho directamente a los cubanos.

¿Y qué les han dicho? ¿Les han garantizado algo?

Normalmente no hablaríamos sobre las conversaciones internas.

Hablaba del éxodo masivo, de la preocupación que tiene en este sentido, que ha aumentado significativamente. Justo hace unos días se anunciaba que solamente en un día habían sido detenidos 1 500 cubanos en la frontera sur de Estados Unidos, además de todos los miles que igualmente están optando por vías de emigración ilegal hacia Estados Unidos, como lo es la marítima. ¿Cómo está manejando Estados Unidos este aumento de la emigración ilegal de cubanos?

Es sumamente preocupante, hay muchos que se están yendo y son sobre todo jóvenes, lo que causa pérdidas aún mayores para el país. Aunque la pregunta es ¿por qué se van?, la manera en la que lo hacen también es preocupante. Mantenemos los acuerdos migratorios, nunca hemos dicho que estos caducaron y en este sentido hemos logrado continuar, sobre todo con los guardacostas, velando por la seguridad de aquellos que se han lanzado al mar.

Sin embargo, parece que ha habido un giro en el flujo de las personas desde Cuba que ahora prefieren la vía terrestre. Hay un número más elevado de los que están pasando por frontera, pero también los números de los que están pasando por mar son altos. Hemos logrado trabajar con los guardacostas para resguardar o salvar las vidas de las personas que encontramos en las costas de La Florida. La gran preocupación es por aquellos que no encontramos y no se sabe su paradero.

¿Están aceptando a todas las personas que llegan por vía terrestre? Tengo entendido que los que llegan por mar los están repatriando.

Las personas tienen sus derechos legales una vez en los Estados Unidos, y eso se va a respetar, pero si al final del proceso se les da orden de repatriación entonces hay que repatriarlos.

Para nosotros sería bueno que se mandara el mensaje claro y contundente a aquellas personas que no están llegando de una manera formal: serán regresados si tratan de ir de una forma que no es ordenada, segura y formal.

Asimismo, el proceso de repatriación funcionaría bien todo el tiempo, pero a veces hemos tenido una pobre respuesta.

¿Pobre respuesta por parte de Cuba?

Para tener repatriaciones hacia Cuba, sí, exactamente.

El gobierno cubano, por supuesto, culpa a los Estados Unidos de toda esta crisis migratoria, de todo este éxodo masivo. ¿Qué tiene que decir sobre esto?

Sabemos que muchas de las causas fundamentales de la migración irregular son la falta de oportunidades económicas, de seguridad ciudadana y de respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales. Los acuerdos migratorios se mantienen. De nuestra parte estamos trabajando para recomenzar los servicios consulares para visas de migración en La Habana, y los hemos tratado de mantener desde Guyana. Pero reconocemos que es importante que haya una manera legal, segura y formal para que la gente vaya a los Estados Unidos.

El acuerdo que existe es el de otorgar como mínimo 20 000 visas anuales, sin embargo, las cifras de los que se están yendo están muy por encima de esos 20 000. Se me hace que hay muchas más razones por las cuales los cubanos están saliendo de Cuba.

Recientemente se conoció el caso de la activista Anamely Ramos, quien intentó regresar a Cuba desde Miami en dos ocasiones y el régimen cubano le negó la entrada al país pese a que no tiene residencia en Estados Unidos y su visado se vence dentro de poco. Mientras esto sucede, mientras el gobierno cubano favorece el éxodo e incluso destierra a muchos activistas cuyo destino final es Estados Unidos, usted mencionaba que estaban teniendo problemas para que el gobierno cubano aceptara las repatriaciones, su gobierno está tratando de reabrir los procesos consulares en La Habana. ¿Cómo se entiende esto? ¿Cómo pudiera afectar las relaciones entre ambas naciones?

Uno pensaría que un ciudadano tiene derechos a regresar a su país, pero los cubanos que salen fuera de la isla o que están de misiones internacionalistas —como dicen aquí— y que dejan esas misiones son inhabilitados de regresar por ocho años. Esas son decisiones de Cuba. Pensamos que un ciudadano debería tener el derecho de regresar a su país. Pero eso es dentro del esquema: otro problema más de los derechos humanos que tenemos aquí en la Isla.

Hay otras personas a las que les han permitido entrar y las han detenido, las han mantenido bajo condiciones bastante horribles, y esas personas han sido obligadas a salir del país. Todos esos casos, el de Anamely Ramos, Hamlet Lavastida y otros caen dentro de nuestra gran preocupación por el tema de derechos humanos en Cuba.

Le digo esto pensando específicamente en la Sección 243, inciso d), de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA), que dice que cuando los gobiernos se niegan o retrasan injustificadamente a aceptar a sus ciudadanos expulsados de los Estados Unidos, pues Estados Unidos puede implementar restricciones de visa en ciertas categorías de solicitantes. ¿Pudieran aplicar esto, o medidas punitivas en ese sentido?

Normalmente no hablamos de lo que podríamos hacer, pero sí puedo hablar de lo que sí ya hemos hecho. Y hemos tomado medidas con sanciones que hemos publicado, incluso sanciones de visas, sanciones monetarias sobre personas que son responsables de lo que está pasando en Cuba, de las graves violaciones de derechos humanos que nosotros denunciamos muy frecuentemente.

En medio de sanciones internacionales a Rusia por la invasión a Ucrania, el régimen de La Habana ha manifestado, directa o indirectamente, su apoyo al Kremlin. ¿Cómo valora esto Washington? ¿Cómo pudiera afectar esto las relaciones entre EE.UU.-Cuba?

Lo que está pasando en Ucrania, en primer lugar, es horrible, es claramente una invasión a un país pequeño por otro país mucho más poderoso, y esa invasión contra un país que se pensaba que era indefenso pues resultó que no, que se ha defendido brillantemente, galantemente, con valentía. Sin embargo, estamos viendo las muertes de miles de civiles, de hombres, mujeres y niños, de soldados ucranianos que defienden su país, y el mundo entero ha rechazado esa invasión.

Lo único que el gobierno cubano ha hecho formalmente en las Naciones Unidas ha sido abstenerse en las votaciones. Se podría entrever que hubo algo en esa abstención, quizás no. Habría que preguntar al gobierno cubano que explique esto, algo que no ha hecho.

Lo que también el mundo puede notar en Cuba es la repetición de la desinformación de parte de Moscú. Están prestando los medios de comunicación del Estado y, en el contexto cubano, aún más importante, los órganos de información del Partido, para básicamente repetir insistentemente la propaganda de Moscú. Esa desinformación no creo que está teniendo el efecto que ellos quisieran. Y puede afectarlos de forma negativa el estar prestándose para repetir desinformación al pueblo cubano.

¿Cómo usted valoraría o definiría el estado actual de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba?

Siempre son complicadas, y el estado de las relaciones refleja, en gran parte, la relación entre el Estado y el Partido con el pueblo cubano en sí. Estamos en una situación bastante mala en temas de derechos humanos. Probablemente sea el peor momento en décadas desde el triunfo de la revolución. Tenemos a miles de personas que han sido detenidas en un esfuerzo por tratar de intimidar a todo un pueblo que simplemente salió el 11 de julio de forma pacífica para reclamar sus derechos, para dar aire a sus quejas. Las personas tienen derecho a pensar, a hablar, a la asamblea, y esos derechos están reconocidos por el gobierno cubano en la Carta Universal de Derechos Humanos. Hay que respetar esos derechos.

Y estos esfuerzos por intimidar a todo un pueblo se deberían hacer a la luz pública; todos esos funcionarios deberían conocerse porque estos son juicios públicos; si es así, deberían poder poner la cara.

Estamos viendo condenas a prisión sumamente excesivas, ¿cree que con esto el régimen cubano pudiera pretender llegar a una negociación con Estados Unidos u otros países, por ejemplo, un canje de presos políticos por una disminución de sanciones o presiones externas?

Nosotros no entramos en ese juego. No puedo especular sobre el por qué el gobierno cubano ha decidido tomar estas medidas contra cubanos de a pie que se han convertido en presos políticos meramente porque el gobierno cubano los está persiguiendo. El pueblo tiene derecho a salir a la calle, a expresarse, a reunirse, y el gobierno cubano tiene obligaciones bajo la Carta Universal de Derechos Humanos. Las condenas han sido inaceptables en el sentido de que estamos hablando de sentencias a menores de edad que son la mitad, o más, de sus vidas.

Creo que ha habido un rechazo bastante claro a nivel internacional. Nosotros, la Unión Europea y otros se han pronunciado en privado y en público para tratar de reclamar que lo que está pasando está mal. ¿Qué pasará en el futuro? No puedo especular sobre eso, pero sí sé que puedo decir que estas condenas y lo que está pasando es sumamente preocupante, y llamamos a que se les libere inmediatamente.

Debo decirle que entre los grupos opositores y algunos de la sociedad civil existen dudas o al menos miran con recelo las medidas o acciones que, respecto a Cuba, pudiera tomar la administración Biden, teniendo en cuenta que Biden era el vicepresidente durante la era

Obama, cuando hubo una apertura o deshielo. ¿Qué puede esperar la sociedad civil cubana de la actual administración? Y eso que podemos esperar ¿se pudiera acercar a un nuevo deshielo?

La administración Biden, desde el 20 de enero de 2021 que entró a la Casa Blanca, ha tomado una posición consecuente con el pueblo cubano, y ha dicho desde el primer día que derechos humanos y democracia figuran entre las más importantes políticas hacia Cuba. Obviamente, también estamos interesados en migración.

De hecho, ha implementado varias acciones contra figuras importantísimas y de las más altas esferas del gobierno cubano justamente para que quede clara su posición en favor de los derechos humanos.





Source link

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.