Lun. Jun 27th, 2022


La influencia y visión para los nuevos negocios lo han convertido en el hombre más rico del planeta y en uno de los más influyentes en la vida social, económica y política no sólo de EEUU, sino del universo.

Desde que decidió adentrarse más en asuntos de política con su tendencia conservadora, la prensa izquierdista le llama desde hace algún tiempo el «excéntrico empresario», porque a los medios que se autodefinen como liberales o de izquierda los triunfos de los que no comparten sus ideales les causan un dolor visceral.

En un análisis simplista y parcializado, para los medios liberales de comunicación, Musk se ha convertido en una especie de segundo Trump; porque el presidente de SpaceX no tiene problemas en atacar en redes sociales a las figuras de poder en Washington, incluso al mismo Biden, a quien llamó «Joe, el dormilón».

En un Tuit, Musk caracterizó al presidente ejecutivo de Twitter, Parag Agrawal, como el brutal dictador soviético Joseph Stalin.

El fundador de Tesla no practica la demagogia, avanza ligero y firme en sus acciones, es conciso en sus criterios, pragmático; muy directo en la polémica, bien centrado en sus metas y émulo de las ideas capitalistas occidentales, sobre todo de la libertad de expresión y de los fundamentos económicos que han hecho grande a EEUU. Suficiente para que la prensa izquierdista lo rechace.

El inversor internacional James Hickman, fundador del boletín de corte libertario Sovereing Man, ve en Musk un freno a la «tiranía de las minorías», una especie de nicho de élites tecnológicas, mediáticas y académicas que toman decisiones por el resto de la sociedad y sin embargo «constantemente se equivocan».

«Lo que hace a alguien un verdadero libertario es un rechazo a las etiquetas y ser completamente independiente en su pensamiento», dijo Hickman. «Musk claramente clasifica en esta categoría tanto política como profesionalmente».

El hombre más rico del planeta

Dos décadas después de acumular sus primeros millones, se convirtió el año pasado en la persona más rica del mundo por encima de Jeff Bezos, el presidente y fundador de Amazon. El ascenso de Tesla, fabricante de autos eléctricos, ha sido vertiginoso luego de su fundación en el 2003.

Musk no solo ha sido el precursor de un cambio general en la industria automotriz con Tesla, sino un conquistador del espacio con SpaceX y ahora Twitter.

Partidario de la libertad, Musk se despliega sobre varios flancos y en diferentes perspectivas, pero siempre con un sello propio: el Musk capaz de superar cualquier barrera en sus proyectos y ambiciones.

Hace algunas semanas, el multimillonario de 50 años fue noticia al cortar la cinta de una «megafábrica» del tamaño de 100 campos de fútbol en el estado de Texas, donde la empresa tiene ahora su sede principal tras salir de California.

«La libertad de expresión es la base de una democracia que funciona y Twitter es la plaza pública digital donde los temas vitales para el futuro de la humanidad se debaten», declaró Musk en el anuncio de la compra de Twitter.

El polémico Elon Musk

Un hombre como Musk permanece bajo el escrutinio de la prensa, demandas y campañas de desinformación en su contra, pero su personalidad se revela por encima de todo.

Recientemente desafió al presidente de Rusia Vladimir Putin a pelear. Comparó también al primer ministro canadiense Justin Trudeau con Adolfo Hitler y reveló el año pasado que padece el síndrome de Asperer, una condición dentro del espectro del autismo, que en nada le ha impedido convertirse en una de las figuras omnipresentes de esta época.

Nacido en Pretoria el 28 de junio de 1971, hijo de un ingeniero sudafricano y una modelo canadiense, Musk dejó Sudáfrica al final de su adolescencia para estudiar en la Universidad de Queen en Ontario, Canadá.

Dos años después se trasladó a la Universidad de Pennsylvania y se licenció en Física y Negocios. Tras graduarse en la prestigiosa institución de la Ivy League, dejó de estudiar en la Universidad de Stanford.

En su lugar, fundó Zip2, una empresa de software de edición en línea para medios de comunicación que vendió por 300 millones de dólares en 1999. Creó X.com, que terminó fusionándose con PayPal, la empresa de pagos en línea comprada por eBay en $1.500 millones en el 2002.

Nace SpaceX en 2002, empresa de la que ahora es director ejecutivo y de tecnología, y en el 2004 se convirtió en presidente del fabricante de vehículos eléctricos Tesla.

Del espacio a Twitter

A finales del año pasado envió a cuatro turistas al espacio, en la primera misión orbital sin astronautas profesionales a bordo, después de hacer reutilizables sus cohetes que aterrizan en tierra o en plataformas marítimas.

En estos momentos, Musk promociona un sistema de transporte ferroviario ultrarrápido, Hyperloop, que transportaría personas a velocidades casi supersónicas.

SpaceX desarrolla actualmente un prototipo de cohete, Starship, que prevé llevar una tripulación y carga a la Luna, Marte y más allá. El multimillonario dice tener «confianza» en que ocurra una prueba orbital este año.

Musk combina éxitos espaciales y terrestres. Tesla tuvo ganancias récord en el 2021 de 5.500 millones de dólares.

Con siete hijos y nacionalidades estadounidense, canadiense y sudafricana, Musk abraza una fortuna calculada en 269.000 millones de dólares.

Desde su ingreso en Bolsa en 2013, Twitter solo ha sido rentable esporádicamente, pero su nuevo propietario ha confesado que su verdadero interés con la plataforma digital no es económico.

Comparada con Facebook, la red social del pajarito se hace pequeña frente a la capitalización bursátil de más de 500.000 millones de dólares de Meta, la empresa matriz de Facebook.

Twitter tenía 217 millones de usuarios «monetizables» al concluir el 2021, muy lejos de los casi 2.000 millones de usuarios de Facebook.

Musk tiene ante sí diferentes fórmulas que podría utilizar para hacer más rentable a Twitter, que debido a la compra con créditos subirá su endeudamiento. La agencia de calificación financiera S&P indicó que podría bajar varios escalones la nota de crédito de la red social, actualmente en BB+, y ponerla en perspectiva negativa.

El multimillonario podría asociarse también con otros inversores, lo que podría incrementar las probabilidades de éxito financiero, con los cambios que se avecinan para el futuro de Twitter. Pero como ha anunciado, lo que más le interesa es hacer que el pájaro azul practique el libre pensamiento y la libertad de expresión.

lmorales@diariolasamericas.com





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