Jue. Jun 23rd, 2022


Gil y el afamado chef José Mendín llevan las riendas del local.

De hecho, la Comisión de Miami falló hace dos años que La Placita podría mantener el mural en la fachada, siempre y cuando el local colindante Organic Bites, que recibió permiso para crear un mural en su fachada, aunque menor, no lo eliminara o cerrara sus puertas.

El mencionado local cerró y el acuerdo queda, por tanto, sin efecto.

Antecedentes

La edificación donde se encuentra el restaurante La Placita, que según el archivo condal de propiedades en Miami-Dade fue construida en el 2009 y pertenece a Balans Biscayne Properties LLC, está situada en la zona MiMo, a la altura de Biscayne Boulevard y la avenida 68, cuya barriada es protegida por sus valores arquitectónicos art déco.

En principio, la administración del restaurante alegó que obtuvieron un “permiso de evento”, apertura, a través de un proceso exprés y que el mural que muestra la insignia puertorriqueña es “un tributo a la cultura de Puerto Rico”, pero el Miami Code Enforcement Office (MCEO) alega que la edificación está situada en la protegida zona MiMo y que la mencionada ‘autorización’ no fue dada por el Historical and Environmental Preservation Board (HEP), que es la institución reguladora de barriadas protegidas.

De hecho, la solicitud formal fue sometida más tarde al cuerpo regulador, que votó 5 a 3 declinar el permiso, y tras un par de apelaciones e intentos por obtener la protección como “pieza artística”, la autoridad municipal de urbanismo insiste en retirar la pintura.

Entonces, ante la presencia del mural en la fachada del restaurante Organic Bites, a solo dos cuadras de La Placita, las partes acordaron ‘esperar’ por el retiro de ambas pinturas.

Un año después, Organic Bites cerró sus puertas y el mural fue retirado, y la Placita recibió el aviso de que serían multados a partir del 16 de febrero del año pasado.

«Lucharé contra viento y marea para defender esta obra de arte y la cultura puertorriqueña. Como puertorriqueño y latino hemos sido víctimas de un ataque sin escrúpulos de intereses racistas en contra de nuestra comunidad», señaló Gil a través de un comunicado entonces.

Acorde a los archivos de HEP, el fallo está basado en el Capítulo 23 del código urbanístico de la Ciudad de Miami, “que dicta las reglas de protección en barriadas que son declaradas protegidas”, como es el caso de MiMo.





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