Sáb. Jun 25th, 2022


La medida, segun analistas, deja la puerta abierta para la importación del crudo venezolano, a pesar de que la secretaria de Energía de la administración Biden, Jennifer M. Granholm dijo lo contrario en días recientes.

Granholm, es la principal promotora de las energías renovables contra el petróleo estadounidense, el gas, el carbón y el resto de combustibles fósiles; de la política de la Casa Blanca que disparó los precios del crudo y desató la peor inflación en casi cinco décadas.

La licencia emitida por el Departamento del Tesoro permite a Chevron, con sede en California, y a otras empresas estadounidenses realizar el mantenimiento de los pozos y otras partes de la infraestructura que operan con la empresa estatal venezolana PDVSA.

Las esperanzas de quienes esperaban ver una reanudación de las exportaciones se mantiene firme en Washington, a pesar de las negativas de la Casa Blanca.

El 90% de la infraestrutura petrolera de Venezuela se encuentra en detrimento y necesita mantenimiento y grandes inversiones, tras décadas de destrucción

La licencia permite a PDVSA cumplir buena parte del ciclo de sostén de las operaciones petroleras y sobre todo importar piezas desde EEUU, algo que reduce considerablemente el impacto de las sanciones impuestas por el expresidente Donald Trump contra la dictadura venezolana.

Pasos a favor del régimen de Maduro

Expertos ven más allá de una simple renovación y avizoran en meses posteriores un posible acuerdo para la importación del crudo venezolano, una medida que sacaría del atolladero financiero al régimen de Maduro.

Antes de la invasión de Ucrania por las fuerzas de Vladimir Putin y las consiguientes sanciones internacionales a la industria petrolera rusa, el gobierno de Biden hizo estallar los precios del petróleo con restricciones a la industria petrolera estadounidense. Ahora, frente a la alta y persistente inflación, la Casa Blanca se vió forzada a revertir dichas medidas y a exigir una mayor producción nacional.

En marzo, tres altos funcionarios de Washington viajaron de sorpresivamente a Caracas para reunirse con el dictador Nicolás Maduro para, según Washington atraerlo una vez más a las negociaciones con la oposición, así como conseguir la libertad de varios estadounidenses encarcelados desde hace años.

Analistas políticos afirman que esto es sólo el comienzo y los pretextos públicos de la estrategia de Washington para oxigenar más adelante al régimen totalitario de Venezuela, protagonista de cientos de muertes, torturas y abusos de todo tipo contra la oposición. Ante las reacciones en EEUU sobre la flexibilización de sanciones, el gobierno de Biden dejó sobre la mesa otro paquete de medidas que benefician al desgobierno venezolano.

Lo único que se ha logrado en anteriores negociaciones con el desgobierno de Maduro es darle herramientas para la ayuda internacional que necesita, legitimar un narcorégimen y entregarle más poder, en detrimento de la alternativa que representa Juan Guaidó y la oposición venezolana, con el respaldo de Europa y de EEUU, según la Casa Blanca.

Maduro festeja la agenda de Biden

Maduro ha festejado esta oferta sorpresiva e incluso ha dicho en broma que le gustaría viajar a Nueva York para asistir a un festival de salsa, pero desde entonces los avances han sido escasos.

Mientras tanto, la oposición se muestra intransigente e incluso algunos legisladores demócratas han acusado al gobierno de ceder en exceso a un déspota petrolero a cambio de casi nada en vista de que Venezuela ha perdido peso en los mercados energéticos globales.

Venezuela tiene las reservas petroleras más grandes del mundo, pero debido al desgobierno y la incapacidad de su política socialista, la producción ha disminuido constantemente desde los 3,5 millones de barriles diarios cuando Hugo Chávez tomó el poder en 1999 a 700.000 diarios en abril.

Ahora, con el auspicio de Rusia, quien le comercializa casi el 100% del petróleo y con los diluyentes que adquiere en Irán, Maduro se jacta de que ha mejorado la economía del país, cuando en realidad se encuentra en una gran recesión desde hace años. Maduro aprovecha ahora el salvavidas de los altos precios internacionales del combustible, de lo contrario la situación para los venezolanos sería mucho peor.

Chevron, que opera en Venezuela desde la década de 1920, ha pedido una ampliación de la licencia para reanudar exportaciones.

lmorales@diariolasamericas

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llega al Palacio de la Revolución para asistir a la XXI Cumbre del ALBA en La Habana, Cuba, el viernes 27 de mayo de 2022. (Ernesto Mastrascusa/Pool Foto vía AP)





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